jueves, 30 de octubre de 2008

Cuentos

Era la hora en la que el telediario llegaba a su fin. Sección cultural. Como no, hablaban de algo que ocurría en Madrid (debe de ser que el resto de España no se culturiza o es que en ese lugar hace falta mucha cultura).
El caso es que hablaban de un concurso de pinchos. Lo triste es que los que allí aparecían, se asemejaban más a unos feriantes intentando vender mala mercancía como si fuese excepcional que a unos mínimamente expertos cocineros.
Y recordé el cuento del rey que había encargado un traje con hilo invisible. Y pensé que, en breve, con los pinchos ocurría algo similar... Y tan en breve... La última "maravilla" que presentaban en la noticia era un picho de aire de agua...
"¡¡¡PINCHO DE AIRE DE AGUA!!!"
No salí de mi asombro hasta un buen rato más tarde. Era tal cual el cuento del traje invisible. Y aún encima el "creador" defendía que era muy ligero y refrescante.
Al momento me imaginé al paisano que, tras 8 ó 10 ó 12 horas trabajando, llega a su taberna y pide su vino con su correspondiente pincho para reponer fuerzas tras la dura jornada laboral. ¿Se imaginan su reacción si el tabernero le ofrece un pincho de aire de agua?
Probablemente el tema concluiría en el hospital... o no... o qué sé yo...

3 comentarios:

PepeDante dijo...

Oye, tengo unas ganas locas de ir al Rodicio... Creo que me entraron al leer este post. Ya sé que no soy lo que era, pero... Hmmmmm caaaarne

pasaxeira dijo...

En mi opinión esta entrada deberías de acompañarla con una imagen...
otra cosa no tendré, pero imaginación una poquilla si tengo...pero no doy y lo intento y no doy y lo vuelvo a intentar y nada de nada, tal cual "un pincho de aire de agua"....XD
;-)

Don Serafín dijo...

Ñam, ñam , ñam....
Todo llegará y alguna foto habrá... o no... o qué sé yo...