martes, 22 de julio de 2008

Maldito Parménides

http://donserafin.blogspot.com/2007/04/levantarse.html

Cuando 'easy' es el antónimo cabrón de 'y si...'

Una vez alguien me dijo: 'No pienses qué hubiera pasado si.... No vale la pena. Los "y si" sólo sirven para que te rompas la cabeza.'
Tenía mucha razón. Y la sigue teniendo. Pero lo menos 'easy' es conseguir evitar los 'y si'. Cábalas, especulaciones, cálculos, creencias, esperanzas, excusas, justificaciones.
Todo eso para intentar asimilar y rumiar la tozuda realidad que derrumba, implacablemente, a cualquier 'y si' que se haya conjeturado previamente... o no... o qué sé yo...

lunes, 14 de julio de 2008

Blanco y negro

No hay gris... o sí... o qué sé yo...

viernes, 11 de julio de 2008

Ombliguismo indigno

Según la RAE:
- un ismo sirve para formar sustantivos que suelen significar doctrinas, sistemas, escuelas o movimientos, a la vez que indica actitudes;
- un ombligo es el medio o el centro de cualquier cosa. También, mirarse el ombligo es tener una actitud egocéntrica y autocomplaciente;
- algo indigno es algo que no tiene mérito ni disposición para algo o que es inferior a la calidad y mérito de alguien o no corresponde a sus circunstancias; por último,
- innovar es mudar o alterar algo, introduciendo novedades; siendo la innovación la acción y efecto de innovar.
Pues bien, a Don Serafín le parece indubitable (por extraordinario que parezca) que es del género imbécil calificar como "indigno" el hecho de presentar una obra de teatro en castellano a unos premios matemáticos de innovación pedagógica concedidos por la Xunta de Galicia.
El problema viene dado cuando quien afirma tal sandez es el asesor que se encarga de conceder esos premios. Este personaje ni se molestó en echar un vistazo a la obra, si era válida o no, si se había presentado en un certamen a nivel nacional o no, o si podría ser útil para el aprendizaje o no.
El ombliguismo caciquil sí es indigno. Trabajar y esforzarse por el bien de otros no es indigno, en absoluto; independientemente del idioma que se utilice.
Afortunadamente, no todos son ineptos. Y hay quien valora y premia en su justa medida este esfuerzo. Y así nacerá un libro que muchos docentes, incluído este indigno asesor que tanto encrespa a Don Serafín, podrán utilizar para que los niños aprendan divirtiéndose.